Juventud que suma en la Gran Recogida de alimentos 2025

Juventud que suma en la Gran Recogida de alimentos 2025

Juventud que suma en la Gran Recogida de alimentos 2025

En la Gran Recogida de alimentos de finales de 2025 vivimos algo que va más allá de las cifras. Además de los kilos recogidos y clasificados, hubo un gesto que merece una mención especial: la implicación de la juventud. Estudiantes universitarios que decidieron dedicar parte de sus vacaciones a apoyar al Banco de Alimentos de Gipuzkoa.

Gracias a la colaboración de la Universidad de Deusto, 14 estudiantes se sumaron como voluntariado en distintos momentos de la campaña. Participaron en la recogida en supermercados y también en el posterior trabajo de clasificación en el almacén. Incluso durante las vacaciones navideñas, varios de ellos continuaron echando una mano en las tareas habituales de gestión y organización de alimentos.

Esta conexión con jóvenes universitarios y universitarias no solo les permite conocer de primera mano cómo funciona el Banco de Alimentos de Gipuzkoa. También ayuda a visibilizar algo fundamental para nuestro territorio: su compromiso con valores como la solidaridad, el apoyo mutuo y la justicia social.

Hemos hablado con cuatro de ellos, Iker Iruretagoiena, Ander Etxebeste, Xabier Cormenzana y Markel Fernández, para que compartan su experiencia como voluntariado joven en la Gran Recogida.

 

“Me voy con la sensación de haber contribuido a algo realmente útil”

Iker Iruretagoiena se animó a colaborar después de ver que varios amigos de la universidad ya estaban participando.

Durante tres semanas y media ayudó en tareas principalmente mecánicas: clasificar alimentos, mover palets o colocar productos en la cinta para que pudieran ser distribuidos posteriormente.

“Lo que más me gustó fue la gente”, explica. “Conocí a personas muy generosas, comprometidas y con muchísimas ganas de ayudar, lo que hizo que mi estancia fuera muy amena y enriquecedora”.

Le sorprendió especialmente la cantidad de comida que se recoge y gestiona, así como el impacto que puede tener incluso la ayuda más pequeña. La experiencia le ha servido para tomar conciencia de la importancia del trabajo voluntario y del papel que desempeñan organizaciones como el Banco de Alimentos en la sociedad. Se marcha con la motivación de seguir colaborando en iniciativas solidarias.

 

Impacto directo y trabajo en equipo

En el caso de Ander Etxebeste, la propuesta surgió desde la universidad. Tras informarse y comparar distintas opciones de voluntariado, decidió sumarse al Banco de Alimentos de Gipuzkoa por el impacto directo que genera cada hora de dedicación.

Durante la Gran Recogida colaboró en el Lidl de Galarreta, apoyando en la recogida y organización de donaciones. Después participó en la clasificación de alimentos y, durante las vacaciones de Navidad, ayudó en la gestión de productos frescos que llegan diariamente al almacén.

Lo que más le llamó la atención fue todo el proceso que hay detrás: recoger, revisar, pesar, clasificar, almacenar y preparar los alimentos para que lleguen a asociaciones y personas que los necesitan. También destaca el compañerismo y el buen ambiente de trabajo, incluso en momentos de mayor carga.

“Cada kilo cuenta y lo que haces tiene un impacto real”, resume.

Además, quiso agradecer expresamente la acogida recibida: desde el primer día se sintió como en casa, gracias a la cercanía y la paciencia del equipo de voluntariado.

 

El valor del trabajo invisible

Xabier Cormenzana conoció la iniciativa a través de la Universidad de Deusto y se animó por la posibilidad de ayudar de forma directa y tangible.

Participó en la recogida en el Lidl de Hernani y posteriormente en tareas de clasificación y organización en Oiartzun, separando productos y dejándolos preparados para su distribución.

Le impresionó el nivel de organización y coordinación necesario para que todo funcione correctamente. Antes de participar, no era consciente de la cantidad de pasos que existen desde que se recoge un alimento hasta que llega a quien lo necesita.

Uno de sus principales aprendizajes ha sido valorar el trabajo que no siempre se ve: la logística, el control de fechas, el cuidado con el que se gestiona cada producto para aprovecharlo al máximo y evitar desperdicios.

Destaca especialmente el compañerismo, la responsabilidad y la actitud de ayuda como señas de identidad del equipo.

 

Una experiencia que deja huella

Markel Fernández también se sumó gracias a la propuesta realizada en la Universidad de Deusto. Participó en la recogida en el Lidl de Galarreta durante dos días, colaboró durante aproximadamente dos semanas en la clasificación de alimentos y, en diciembre, ayudó en la gestión de productos procedentes de supermercados como Mercadona o Eroski.

Le llamó la atención tanto la cantidad de personas que necesitan apoyo como el volumen de alimentos que pueden aprovecharse en lugar de desperdiciarse. La experiencia le ayudó a valorar más lo que tenemos en el día a día y a comprender que detrás de cada ayuda hay un importante trabajo de organización.

Markel subraya el buen ambiente y la facilidad para integrarse desde el primer momento. Considera muy positivo que el Banco de Alimentos ofrezca oportunidades de colaboración puntual para estudiantes y jóvenes con disponibilidad limitada durante el año.

Recomienda la experiencia por su impacto directo y también por lo que aporta a nivel personal: mayor conciencia, mayor perspectiva y la sensación de haber contribuido a algo importante.

Juventud que suma en la Gran Recogida de alimentos 2025

Juventud comprometida, comunidad más fuerte

La participación de estudiantes en la Gran Recogida de alimentos 2025 demuestra que la juventud de Gipuzkoa está dispuesta a implicarse cuando se le ofrece la oportunidad.

Su ayuda ha sido clave tanto en los puntos de recogida como en el almacén. Cada hora dedicada, cada producto clasificado y cada palet movido forman parte de una red solidaria que sostiene a miles de personas en el territorio.

Desde el Banco de Alimentos de Gipuzkoa queremos agradecer a Iker, Ander, Xabier, Markel y al resto de estudiantes su compromiso, su actitud y su generosidad.

El voluntariado joven aporta energía, mirada nueva y una sensibilidad social que fortalece nuestra comunidad. Y confirma algo que vemos cada día en el almacén: cuando sumamos esfuerzos, el impacto se multiplica.

Si eres estudiante o joven y quieres conocer de cerca cómo funciona el Banco de Alimentos de Gipuzkoa, aquí siempre hay un espacio para aportar. Porque cada gesto cuenta y cada persona que se implica ayuda a tejer una red solidaria más fuerte en nuestro territorio.