EURORREGIÓN: COOPERACIÓN SIN FRONTERAS PARA AFRONTAR UN RETO COMÚN
EURORREGIÓN: COOPERACIÓN SIN FRONTERAS PARA AFRONTAR UN RETO COMÚN
En un territorio compartido como el de la Eurorregión Nueva Aquitania, Euskadi y Navarra, los desafíos sociales no entienden de límites administrativos. La inseguridad alimentaria y el desperdicio de alimentos son dos de ellos. Frente a esta realidad, nace el proyecto ELKARRI, (compartir, partager) una iniciativa que busca unir esfuerzos y generar soluciones conjuntas desde la colaboración.
Este proyecto, presentado en el marco de la convocatoria “Ciudadanía eurorregional”, supone un paso relevante hacia una cooperación más estrecha entre los bancos de alimentos de ambos lados de la frontera. En esta primera fase, Gipuzkoa representa a Euskadi, con la mirada puesta en ampliar esta colaboración al conjunto del territorio en el futuro.

UNA ALIANZA CON VOCACIÓN DE IMPACTO
El proyecto ELKARRI reúne a tres entidades que comparten misión y valores: el Banco de Alimentos de Gipuzkoa, la Fundacion Banco de Alimentos de Navarra y la Banque Alimentaire de Bayonne-Pays Basque. Todas ellas trabajan diariamente para reducir el desperdicio alimentario y garantizar el acceso a una alimentación digna para las personas en situación de vulnerabilidad.
Aunque forman parte de la misma red europea, hasta ahora no habían desarrollado un proyecto conjunto de estas características. Esta iniciativa busca precisamente eso: crear un espacio de colaboración real donde compartir conocimiento, experiencias y recursos para mejorar su impacto en el territorio.
POR QUÉ ES NECESARIO ESTE PROYECTO
Los bancos de alimentos operan en contextos cada vez más complejos. La creciente demanda de ayuda alimentaria, las dificultades en el abastecimiento y la necesidad de adaptarse a nuevas normativas hacen imprescindible buscar nuevas formas de trabajar.
En este contexto, la cooperación eurorregional aporta un valor añadido claro. Permite abordar problemas comunes desde perspectivas complementarias, aprovechar sinergias y avanzar hacia soluciones más eficientes y sostenibles.
Además, los tres territorios comparten realidades similares: aumento de la vulnerabilidad social, necesidad de reforzar la sostenibilidad del sistema alimentario y un papel clave del voluntariado como motor de acción.
OBJETIVOS CLAROS PARA UNA ACCIÓN CONJUNTA
El proyecto se estructura en torno a tres grandes objetivos:
- Mejorar el conocimiento mutuo y el intercambio de prácticas entre las entidades participantes.
- Reforzar las fuentes de abastecimiento mediante compras conjuntas, especialmente de productos difíciles de conseguir, como los proteicos.
- Estudiar la viabilidad de crear un taller compartido para transformar excedentes alimentarios y alargar su vida útil.
Estos objetivos responden a necesidades reales y buscan generar cambios concretos en la forma en que los bancos de alimentos operan y colaboran.
ACCIONES QUE CONSTRUYEN COOPERACIÓN
Para alcanzar estos objetivos, el proyecto contempla varias líneas de actuación.
- Por un lado, se trabajará en la creación de una estrategia conjunta de compras de proximidad y atención a alimentos altos en proteínas. Esta iniciativa busca mejorar el acceso a productos esenciales, especialmente aquellos con mayor déficit en los bancos de alimentos. De entrada, la subvención inicial aportada por la Euroregión se destinará a alimentos ricos en proteínas (huevos, sardinillas, etc.), al tiempo que se impulsa el consumo de kilómetro cero.
- También se organizarán encuentros periódicos entre los equipos de las tres entidades. Estas reuniones permitirán compartir experiencias sobre aspectos clave como la gestión del voluntariado, la logística o la distribución de alimentos.
- Otra de las acciones destacadas es el estudio para la creación de un taller de transformación alimentaria. Este tipo de infraestructura permitiría aprovechar productos que no pueden distribuirse directamente, transformándolos en alimentos elaborados como conservas o platos preparados. El resultado sería doble: reducir el desperdicio y mejorar la calidad de la ayuda alimentaria.
UN IMPACTO QUE VA MÁS ALLÁ DE LAS CIFRAS
La dimensión de este proyecto se entiende mejor al observar el alcance conjunto de las entidades participantes. En 2024, los tres bancos de alimentos:
- colaboraron con 367 organizaciones sociales
- apoyaron a más de 50.000 personas
- distribuyeron más de 6.400 toneladas de alimentos.
Pero más allá de los datos, el verdadero valor del proyecto reside en su capacidad para fortalecer una red solidaria que trasciende fronteras. La cooperación no solo mejora la eficiencia, también refuerza la cohesión social y contribuye a construir una respuesta más coordinada ante los retos actuales.
MIRANDO AL FUTURO DESDE LA COLABORACIÓN
El proyecto ELKARRI representa una nueva forma de entender la acción social en el territorio eurorregional. Una forma basada en la colaboración, el aprendizaje compartido y la búsqueda de soluciones conjuntas.
Para Gipuzkoa, supone además una oportunidad para aprender de esta iniciativa, con la intención de sumar en el futuro a otros territorios y seguir ampliando el alcance de esta red.
En un contexto donde los desafíos son cada vez más complejos, trabajar en red deja de ser una opción para convertirse en una necesidad. Este proyecto es un ejemplo claro de cómo la unión de esfuerzos puede generar un impacto real, sostenible y centrado en las personas.